637 07 70 00 De una nave diáfana y sin instalaciones a un estanco listo para abrir.
Antes
Después
El estanco se trasladaba tras muchos años en el mismo local. El nuevo espacio era una nave diáfana, con paredes grises, fluorescentes y sin ninguna instalación aprovechable. Sobre plano eso es una ventaja: se puede decidir dónde va cada cosa sin heredar los errores del local anterior.
Se diseñó la distribución completa buscando el recorrido natural del cliente hasta el mostrador. Todo el mobiliario se fabricó a medida en nuestro taller: mostrador, expositor de cajetillas, vitrinas acristaladas y estantería corrida. La iluminación se resolvió dentro del propio mueble, para que el producto se vea sin sombras.
Un local donde el género es el protagonista y el mostrador queda como centro de la operación. El estanquero recuperó la actividad en la fecha pactada.
Cada estanco tiene su local, su normativa y su forma de vender.